viernes, 24 de junio de 2011

¿Zapallo = calabaza?

Algunos se confunden y llaman a una por el nombre de la otra. Su gusto y color anaranjado suele traer confusiones. ¿Cuál es cuál?
El zapallo, conocido como “anquino”, es aquel que tiene forma alargada, punteaguda, un color pálido beige en su exterior, y uno anaranjado en su interior. Es el más comercial para cocinar, dado que su capa exterior es más fácil de cortar, y es el que se suele utilizar para cortar en forma de cubos, rodajas, etcétera.


La calabaza es la típica que se utiliza en las fiestas estadounidenses de hallowen: bien redonda, algunas naranjas por fuera, otras de un color más verde. Su capa exterior suele ser muy gruesa, dificultándose su penetración. Su gusto es más fuerte que el del zapallo tradicional.
Fueron los aztecas los primeros en probar este vegetal, quienes se lo transmitieron a los conquistadores españoles. Hoy, en todas partes del mundo se lo conoce.
No sólo se lo elige por su gusto sino también por su aporte nutritivo. Su color anaranjado es producido por el alto nivel de betacarotenos contenido dentro de ellos, que algunos afirman que sirven para combatir el cáncer.
                Además, estos vegetales, por su importante contenido de betacarotenos, pueden ayudar a propiciar la óptima salud de la piel. Se los recomienda especialmente para aquellas personas que sufren de acné (enfermedad de la piel).
Igualmente, estos vegetales permiten prevenir un montón de otras enfermedades como la hipertensión, los cálculos renales y cataratas, entre otros.
                En vista de todos sus beneficios, ofrecemos una receta de sopa de zapallo, ideal para combatir, aparentemente, enfermedades y además para consumir algo calentito en este invierno. ¡Seguro que nuestras gargantas la andan necesitando!
Receta: Sopa de zapallo


Ingredientes:
-Dos zapallos grandes
-30 g de manteca
-500 cc de leche descremada
-2 cucharadas de queso crema
-1 copa de vino tinto
-1 cubo de caldo, preferentemente, de sabor crema de verdeo
-1 vaso de agua
Preparación
                Primero cortas los zapallos en dos, los róseas con manteca y los cocinas por aproximadamente 30 minutos, hasta que estén tiernos por dentro.
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                Una vez que están listos, con una cuchara, extraes el interior, dejando de lado la cáscara.
                Ahora, aplastas el relleno como si quisieras hacer un puré. Le agregas la manteca y la mitad de la leche y lo disolvés hasta que quede como una pasta.
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                Esta mezcla la colocas sobre una cacerola, y revolvés, siempre a fuego lento, durante 30 segundos. Le agregas primero el vino.

Después el resto de la leche; el queso crema, y el caldo.







Revolvés por unos minutos, y luego, le incorporas el agua.

                Dejas que hierva, siempre revolviendo ocasionalmente. Una vez que hirvió, ¡ya está lista para servir! Si no te gusta que queden pedazos de zapallo en la sopa, podés licuarla o pasarla por la multiprocesadora como hice yo.


Ya está. Ahora, ¡a desgustarse!


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